Sobre el Dolor
- La Universidad Atlante

- 29 ago 2025
- 2 Min. de lectura
En este mundo de las formas sostenido sobre la inversión intencionada de todo, lo que es bueno para el alma es malo para el Espíritu.
El proceso entelequial está signado sobre el concepto de "lo bueno" para las sociedades y la humanidad, de ahí que subsumirse en ese proceso y colaborar en el perfeccionamiento del alma sea hacer "el bien" para la evolución de las formas creadas, para el mundo del Demiurgo.
Y el combustible para ese proceso evolucionista es el dolor.... Sin dolor no se daría la fricción necesaria para generar los procesos kármicos que aseguran que la rueda infernal siga girando vida tras vida. Y el mejor bocado para el Demiurgo, el dolor que más aprecia y del que más disfruta, es el generado por los Espíritus más puros. Así, cuanta mayor es la Pureza y la Grandeza de un Espíritu Hiperbóreo, más potencia suma al proceso entelequial del alma y más gozo experimenta el Demiurgo desde su solipsismo psicopático. Sin nosotros, los Puros, él no es nada, aunque se crea serlo todo desde su olvido total de lo que Es.
Por tanto, nuestro mayor acto de guerra en este infierno, es evitar darle de comer al Demiurgo a través de nuestro Dolor.... Cancelar el drama con la Actitud Graciosa Luciférica es, no sólo la mayor afrenta contra él, sino la única vía de salida de nuestro laberinto interior. La Gracia es la que nos conduce de Regreso y nuestra certeza del Incognoscible es lo que fortalece nuestra Voluntad a través de la suya, del Paráklito, para no sucumbir en los lodos del dolor en el que nos quieren sumidos y sumisos.
Laura Ferro






