Sobre la Fatiga de Guerra
- La Universidad Atlante

- 30 sept 2025
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La Fatiga de Guerra es consustancial al hecho de estar encadenados en este mundo de la materia, potenciado todo en este final del Kaly Yuga. Y es que es tremendamente desgastante llevar siglos sosteniendo un estado de alerta permanente en una batalla que es externa pero, sobre todo, interna.
Nosotros, aunque no estuvimos (o quizás sí) en la época más atroz de persecución golen al Pacto de Sangre, esa impronta de alerta, estrategia y confrontación, la llevamos en la Sangre, en la herencia de la Estirpe.
De modo que, en este final de la Historia, al cansancio personal que cada cual arrastra en su Valplads particular, se suma el cansancio acumulado que cargaron todos nuestros ancestros hiperbóreos, como les pasó a los Íberos, que esa Fatiga de Guerra fue causando una amnesia generalizada en los descendientes de los Atlantes Blancos y esa penetración acabó desmoralizado al pueblo y haciéndoles perder su alerta guerrera, perdiendo así su espiritualidad.
Ahora la alerta sigue siendo clave para no dejarnos fagocitar aún más por el egregor del olvido. Ahora ya no haya que luchar contra la implementación del pacto cultural, como hicieron nuestros antepasados, pues ahora ese pacto ya es ley, ya está totalmente implantado en todos los órdenes de la vida. Sólo nos queda usar el recuerdo del legado puro para saber que la Sinarquía querrá nuestra caída total, pero que de nosotros depende impedir ese debacle aplicando nuestra Hostilidad, nuestra Voluntad, nuestra Gracia y, sobre todo, nuestro Recuerdo para no olvidar cómo opera el enemigo y evitar caer más aún en sus redes. Y si a ratos desfallecemos o rozamos el desaliento y la fatiga, pues reposamos las armas por un rato y nos volvemos a levantar, con orgullo y dignidad, evocando la Potencia Increada de nuestro Espíritu, aplicando nuestro Recuerdo para no volver a olvidar quiénes somos: dioses comenzando a recordar. Dioses eternos.
Laura Ferro






