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Sobre la Hostilidad Esencial

 

Nuestro "Tergum Hostis", nuestra espalda hostil, es la parte del Espíritu que, antes de la reversión, miraba al exterior, al mundo creado de las formas hacia el que mostraba ese “no mirar”, ese no pertenecer... La Traición Blanca de los Siddhas Traidores consistió primero en la desorientación del Espíritu a través de la reversión y luego el encadenamiento al alma del pasú. El "Vultus Spiritus", el rostro del Espíritu, que antes de la reversión miraba hacia adentro, hacia el Yo absoluto, quedó tras la reversión mirando hacia afuera, y la espalda hostil que nos aislaba de lo creado, quedó en la parte interna.... Toda estrategia de liberación está enfocada en poder devolver el espíritu a su posición normal para que las miradas gnósticas vuelvan a estar enfocadas hacia el Yo absoluto y para que nuestra Hostilidad vuelva a quedar posicionada fuera, asegurándonos, así, que el mundo vaya dejando de tocarnos.

Si bien cada virya experimenta su hostilidad a su manera, debe quedar claro que “ser hostiles al mundo” no pasa por mostrar odio o rechazo, desde lo emocional, a la ilusión del mundo creado. Eso implicaría seguir poniendo sentido a los bucles de dolor que alimentan el motor de la Creación. La Hostilidad requiere que nos recordemos que somos "hostis", `extranjeros´ en el universo. El solo recuerdo de no pertenecer a este mundo creado nos ayuda a mantenernos en una posición de no implicación afectiva con lo ilusorio, lo que, además de evitarnos la fagocitación por parte de las superestructuras, va truncando así el viaje álmico hacia la entelequia y debilitando, por tanto, el tejido que sostiene la ilusión de lo creado.

La hostilidad verdadera, por tanto, no implica un oponerse -poniendo sentido- sino un mostrar indiferencia, un darle la espalda a lo que no Es, situados en todo momento en nuestra "posición" interna de extranjeros ajenos a este universo.

Los Siddhas Leales son implacables en la aplicación de su hostilidad esencial, pero esa implacabilidad no proviene de un deseo por su parte de ser hostiles, ni siquiera de una intención; no es algo que ellos puedan decidir, calcular o medir. Son hostiles porque eso es lo que Es el Espíritu puro no revertido ni encadenado: Hostilidad Pura. De ahí que Moyano nos advierta de la desventaja estratégica tan tremenda en que quedaría un virya que, aún teniendo algo de mentalidad pasú en él, tuviera un encuentro con un Siddha: quedaría fundido instantáneamente, pues la Hostilidad pura del Siddha desintegraría su microcosmos. De ahí que los Siddhas, sabiendo que no pueden acercarse demasiado a nosotros mientras estemos aún confusos y desorientados, se mantienen a distancia para protegernos de su propia Hostilidad. Y desde ese no tiempo, nos cantan la Canción Infantil y la Canción de A-mort... nos cantan en la Sangre para que despertemos, primero, y para que después, recordando, nos vayamos reorientando.

Hasta que no estemos autoiniciados, con el Yo aislado en el Selbst, debemos seguir leyendo como medio para continuar purificando la Sangre a través de la que seguir recibiendo el Canto Carismático de los Siddhas que nos ayuda a no desfallecer y a seguir, seguir, seguir... inquebrantables.

 

Laura Ferro



 
 
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