Sobre la Virgen de Agartha
- La Universidad Atlante

- 4 nov 2025
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La Virgen de la Gruta es uno de los nombres que recibe Ama, la Virgen de Agartha, la madre de Navután y Freya (Proserpina), la Diosa de los Trigales, la Deméter griega, en cuya etimología guarda las claves de su Grandeza: 'diosa madre', 'madre distribuidora', aquella que, desde Venus, trajo la espiga de trigo para alimentar a su Estirpe.
Como la nombró Arturo Siegnagel en el rapto espiritual que ella le propició: "la abogada carismática del Espíritu cautivo". Ella, a la que más temen los demonios de Shamballa por su terrible Valor y Hostilidad hacia lo creado, es nuestra kamerad, una Diosa hiperbórea, como nosotros, sólo que ella está fuera del mundo ilusorio de las formas, desde donde puede asistirnos depositándonos la Semilla de Piedra en nuestro corazón para ayudarnos a recordar y a morir a la vida cálida.
La Virgen María y el niño Jesús no son más que un burdo tapasigno sinárquico -la Madre Binah y el Messiah- tratando de borrar del recuerdo de los espíritus cautivos la historia originaria de Ama y Navután, el Niño de Piedra, el dios que se sacrificó y "murió" como humano para acceder al Misterio de la Muerte y liberar a su Estirpe con su legado de las Runas y el Laberinto.
Y más allá, como todo en Moyano, a Ella, a la Virgen de Agartha, también la podemos ver en clave, como una metáfora del Poder y la Grandeza de nuestro propio Espíritu cuando recuerda lo que Es, capaz de helar la sangre de toda la Jerarquía Blanca, dispuesto a activarse a sí mismo a través de la Semilla de Piedra que convierte la Piedra Caliente en la Piedra Fría que todo lo hiela... A Ama la llevamos dentro.
Laura Ferro






